Crónica 1: Última etapa de la Brigada 19 de julio en Makhmur

La Brigada 19 de Julio ha vuelto a llevar a un nuevo grupo de jóvenes activistas sociales al campo de refugiados de Makhmur, a 100 km al sur de Mosul. Después de participar en la campaña de escudos humanos Seri Hilde en Qandil, ante los bombardeos del ejército turco, y en los actos de conmemoración del genocidio Yazidí, la última etapa del viaje ha sido aprender y compartir esta experiencia de autogestión, democracia y liberación de la mujer.

Makhmur es un campo de refugiados único y, también, posiblemente, un pueblo sin igual. Es un ejemplo de cómo es posible organizar toda una sociedad de forma asamblearia, en un modelo de auto gobierno donde las decisiones no van de arriba a abajo, sino de abajo a arriba, que trabaja por la liberación de la mujer y el respeto a la naturaleza.

Casa de Huéspedes de Makhmur

Desde que llegamos sentimos que estábamos en lo que ellos mismos describen como una isla en la hegemonía mundial del sistema capitalista. Nos acogieron en la casa de Hués

pedes, donde compartimos las comidas, dormimos con personas del movimiento (en habitaciones colectivas y separadas entre hombres y mujeres), pudimos debatir, leer y comentar libros… Fuimos parte, durante unos días, de esta sociedad tan viva, activa, en debate y formación permanente. Allí está muy claro que es cosa de todos y todas reflexionar y tomar parte en decidir cómo queremos vivir y qué mundo queremos construir; una realidad muy alejada del individualismo, del consumismo y de la desconexión con la política y con la vida colectiva, como son las que podemos ver desde en zonas del Kurdistán de Bashur, dominadas por el modelo estatal del PDK de Barzani, a muy cerca, en nuestros territorios y en Europa.

La ideología del Confederalismo Democrático de Abdullah Öcalan está muy presente en el campo, ya sea en las fotografías, las banderas, los libros… Pero, sobre todo, en la forma de auto gobernarse, relacionarse y hacer comunidad. Pudimos conocer algunas de las instituciones que forman parte de este sistema de democracia radical y de base, como la Asamblea del Pueblo, la Asamblea y la Casa de Mujeres, la Asamblea y la casa de Jóvenes, el hospital y las cooperativas.

Con los 20 años que llevan en Makhmur, – y desde su actitud siempre abierta a hacer autocrítica, a evaluar colectivamente, a investigar y a aprender de otras experiencias -, han podido ir mejorando su modelo que ha sido un referente para Rojava, Bakur y se propone serlo para todos aquellos territorios que apuesten por este modelo.

Hay que recordar que han conseguid todo esto huyendo de las bombas y de la represión del estado turco a principios de los 90 contra el PKK; siendo expulsados y expulsadas ​​de siete campamentos donde se instalaron con sólo tiendas de lonas en el Kurdistán de Bashur; haciendo crecer un pueblo en un desierto donde sólo había polvo y escorpiones; homenajeando a los miles de mártires que tienen las familias que viven en el campo; creando servicios y educación sin casi ninguna ayuda externa y sin las ONGs que tanta dependencia generan; y haciendo frente a las continuas amenazas del Estado Islámico, del PDK del Kurdistán de Bashur, y del gobierno turco. Todo ello ha hecho que dieran una gran importancia a la autodefensa, para poder preservar su autonomía y su modelo. Por ejemplo, nos dijeron que no querían que todo el mundo tuviera que hacer formación militar, pero la situación de amenaza en que viven lo hace necesario.

Pero, sobre todo, sus herramientas son la educación y la moral alta. Están convencidos y convencidas de que así es posible luchar contra los estados y el capitalismo. Es lo que les ha permitido resistir a las amenazas y ataques de estados tan potentes como el de Turquía. “Hemos sobrevivido gracias a la confianza y a estar bien organizados. Creemos en la democracia, la ecología y la liberación de la mujer. Con estas tres condiciones todo es posible“, explica Filiz, copresidenta de la Asamblea del Pueblo. Ver cómo, desde la persecución, han construido en el desierto este pueblo lleno de vida, plantas, huertos, espacios sociales… es la mejor prueba de que igual sí es posible.

En los próximos días publicaremos una serie de crónicas en las que contaremos un poco más en profundidad la historia de Makhmur y su modelo de auto organización social.

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